Maldita memoria

Taller de #escritura nº55. Móntame una escena: octubre 2018 – Literautas

Reto: El relato debe contener la frase “Todo el mundo era feliz hasta que” y debe terminar con la palabra “aplausos”

El olor a humedad era más intenso hoy, afuera no paraba de llover. Don Prudencio va a paso ligero levantando sus faldones, había colocado la última nube y nos pide que le ayudemos con las sillas.

Las alineamos en hileras de ocho, dejando un pasillo en medio. Pero a veces, dejamos un hueco y ponemos un cuenco o un cubo por las goteras que caen del techo. El gran cobertizo está lleno de agujeros por donde entra el agua y corre el aire. Hoy, a pesar de ser primeros de septiembre, hace frío en el cobertizo.

Oímos una algarabía tremenda que viene del cuarto de los trastos, cuarto que hoy hace las veces de camerino comunitario. Cuando llegamos  a él, vemos que se han caído la mitad de las cajas que estaban apiladas en la pared. Por lo visto, el animal de Juan se ha subido allí y como las cajas estaban de aquella manera… se vinieron abajo. Eso es lo que explico Don Prudencio a sus padres. «Poco le ha pasado al bribón»  —dijo también Don Prudencio, señalando el raspón que tenía Juan en la rodilla.

Todos estamos muy nerviosos. Yo, aún no me he vestido y queda tan solo media hora para empezar.

Don Prudencio es el párroco de nuestro pueblo, y también nuestro maestro en la escuela. Habíamos ensayado una obra de teatro durante todo el verano, y hoy, es el día del estreno, porque hoy, es el patrón de nuestro pueblo.

El cobertizo se utiliza para todo: como salón de baile en las fiestas, sala de reunión vecinal, meriendas comunitarias, eventos, o cualquier actividad que requiera un sitio donde entren todos los vecinos.

Mi corazón empieza a acelerarse, me tiemblan las manos y le pido ayuda a mi amiga para ponerme el disfraz, estoy tan nerviosa que no consigo ajustarlo. No entiendo que me pasa, se me hace un nudo en el estómago que sube como un torbellino hasta mi boca, produciéndome las náuseas. No me atrevo a decirle a Don Prudencio que no voy a poder salir, que me encuentro enferma.

Salía la última a escena. Era la estrella fugaz que concedió el deseo a su protagonista.

Los más pequeños hacen también de estrellas, pero ellos no hablaban, solo giran sus cuerpos para encenderse y apagarse. Yo, como tengo once años, tengo un papel más importante, en el escenario, tengo que decir con voz muy clara y alta un par de párrafos.

Han abierto las puertas y la gente va entrando, nos turnamos para mirar a través de la puerta. Cuando me toca a mí, veo que mis padres están en la segunda fila con mi hermano Andrés. Mi hermana Rocío de siete años, hace de rayo en la obra.

Las piernas me empiezan a temblar al ver el cobertizo lleno de gente, creo que nunca había sentido tanto pánico y entonces… empiezo a llorar desconsoladamente. Don Prudencio, impotente ya, después de todos los intentos para tranquilizarme, llama a mi madre. La pobre, se pierde el principio de la obra, donde mi hermana hace su aparición. Me está animando y convenciendo para salir, me da un beso cariñosamente porque mis sollozos han cesado y se va para sentarse en su silla.

No me tranquilicé, de eso nada, pero mis síntomas se fueron apaciguando según observaba la reacción de la gente que disfrutaba de la obra. Sus caras se iluminaban y en todas había dibujado una sonrisa de emoción y cierto gesto de orgullo.

Allí, todo el mundo era feliz hasta que me tocó salir a mí.

—Abuela, ¿Qué te ocurre? —la niña me mira con ojos dulces y pone su mano encima de la mía —.¿No te habrás olvidado otra vez de mí? Soy Andrea ¿Recuerdas?

—Andrea… sí –contesto intentando entender y entonces… empiezo a sentirme indefensa.

Estaba sentada en un sillón, dentro de una sala que no conocía, con una niña que se llama Andrea. Miro alrededor… y mi madre no está. El pánico se instala de nuevo en mí, y la pequeña vuelve a preguntarme:

—¿Por qué lloras abuela?

—Porque no pude salir, el miedo me paralizó y cuando decidí echarle coraje, oí los aplausos.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s